martes, 11 de marzo de 2008

Sé que ahí estás


Todavía recorro aquellos parajes
que nos hicieron un día soñar,
busco tu mirada entre los árboles
y, desesperada, veo que no estás.

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Cada tronco, cada hoja, cada rama,
en silencio me dicen que tú vendrás,
que lo vivido no fue soñado ni quedó atrás,
que jamás se olvida cuando se ama.

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Cada intento que hago por no recordar
es un tropiezo y un lamento,
y cuando creo haber perdido el aliento,
tú me devuelves las ansias de volar.

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Volar hacia ti, hasta donde tú estás,
buscando ese abrazo eterno,
para dejar a un lado este infierno,
sin ti, en él ardo en su llama voraz.

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Fontana