lunes, 10 de marzo de 2008

¿Bailamos?



¡Qué noches y horas más gratas,
aquellas que tanto disfrutamos!
Tú me preguntaste: ¿Bailamos?
Danzamos al compás de las sonatas.

22

Tus manos tomaban mis manos,
caminamos juntos hacia la pista,
yo, con mi vestido de amatista,
envuelta en rubores tempranos.

22

Tu pómulo se posó en mi mejilla,
tu mano ligera, en mi espalda,
tu pierna iba rozando mi falda,
sentía el temblar de tu barbilla.

22

Dulces palabras en mis oídos,
clavabas tus ojos en los míos,
sí, éramos como un par de críos,
con ansias, deseos contenidos.

22

La música se nos iba acabando,
tus labios ambicionaban mi boca,
ideaba: ¡Me besas, o me vuelvo loca!
Finalmente, nos acabamos besando.

22

Lo ocurrido después, es secreto,
no sería nada juicioso reseñarlo,
lo íntimo no me gusta enseñarlo,
ésta que escribe, les debe respeto.

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Fontana