domingo, 28 de septiembre de 2008

Tarde de tempestades


Las tres de la tarde, ahí fuera diluvia,
el viento arrecia recorriendo la calle,
en mi ventana reposan las gotas de lluvia
y en uno de los cristales dibujo tu talle,

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escribo de izquierda a derecha,
al revés y en letra muy grande
un te quiero, una fecha
y un beso delante.

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Tres y cuarto de la tarde, ahí fuera graniza,
la piedra golpea los amorosos cristales,
retumban en la cornisa
y mi alma llora a raudales.

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La lluvia y el pedrisco difuminó tu silueta,
las letras desaparecieron de los ventanales
y el estruendo abrió una grieta
engullendo tu vida, tu recuerdo, y tus iniciales.

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Fontana

viernes, 26 de septiembre de 2008

Guárdenos Dios...


Guárdenos Dios de listos y sabihondos
porque hay que tener baja estima
ante esta gente de ignorancia supina
que de saber se ven orondos.

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Guárdenos Dios de la envidia cochina
que sólo consume la débil mente,
nos hace desear lo tiene el de enfrente,
y lo propio, lo cubre la neblina.

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Guárdenos Dios de la farsa y la mentira
que para llenar de trofeos la vitrina
arrimamos el ascua a nuestra sardina
para que arda, de lo contrario, expira.

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Guárdenos Dios del odio, de esta toxina
que nos hace levantar el hacha,
que la sed de venganza nos emborracha
y esto no lo cura una aspirina.

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Guárdenos Dios del orgullo incontenible
que roe, daña, envenena y asesina,
socava el alma dejándola como una mina,
es la mecha de un bidón de combustible.

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Aunque... Guárdenos Dios...,
de no parecer humanos,
de no lavarnos cuando nos manchamos,
de no poder alzar la voz,
de no perdonar, chocándonos las manos
¡Guárdenos..., guárdenos Dios!

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Fontana

martes, 23 de septiembre de 2008

Mirar quiero, contigo...


Cada noche te encuentro de espaldas,
te presiento ensimismado,
en tus pensamientos, absorto, apoyado
en tu esperanza verde esmeralda.

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Paciente..., quisiera saber qué aguardas,
qué buscas, qué tienes y qué te falta
y, cuando todo esto me asalta,
te vuelves y me hablas.

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Paz respiro, en tu dialogar
todo es calmo, tranquilo,
pero con ese punto que me tiene en vilo,
esa pizca de sal que me hace desear.

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Mirar quiero, contigo, hacia ese punto infinito,
hacia donde nunca nadie ha mirado,
si me dejas..., estaré a tu lado,
déjame compartir contigo ese ratito.

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Fontana

lunes, 22 de septiembre de 2008

... Sabes a todo eso y mucho más


Sabes a tardes de otoño,
a noches que no quieren acabar,
a entrega sin farsa ni adorno,
a lluvia, a viento, a mar,

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a tierra fértil, húmeda,
dispuesta para sembrar,
en ti no hay búsqueda,
lo veo en tu mirar.

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Sabes a heno recién cortado,
a madreselva, a olivar,
a divino néctar azucarado
a punto de sazonar;

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sabes a todo eso y mucho más,
estallas en mi paladar
y en mi apetito voraz,
saciándome, me llego a embriagar.

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Fontana

sábado, 20 de septiembre de 2008

Extremadura, la injustamente olvidada


Campos ocres de labranza,
así son los veranos extremeños,
regados con sudores y esperanza,
sembrados, orgullo de lugareños.

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Encinas que eleváis las ramas
al cielo buscando sus bondades,
cuajadas de fruto, dejáis paso a los olivares,
sois del campo extremeño, las damas.

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Dehesas que a la solana
de la canícula se tornan ambarinas
y, como pinceladas, nidos de cigüeñas endrinas
que dan vida a la campiña cada mañana.

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Murallas almenadas que conserváis
en vuestras piedras la historia
de tantos pueblos que dejaron aquí su gloria,
guardianes sois de las tierras que pisáis.

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Apellidos de abolengo milenarios
dan solera a las calles empedradas,
castillos y casonas dignos de nuestras miradas,
columnas y blasones centenarios.

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Regios templos mudéjares cristianos,
joyas que coronan campanarios,
en ellos, la impronta de los Caballeros Templarios,
hoy, venerados santuarios Marianos.

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Contemplarte yo quisiera
en fechas invernales
para ver el verde de tus cebadales
y el ritual de la grulla que para anidar espera.

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Yo, como la grulla y la cigüeña
volveré a tus torres, a tu encinar,
para cantar tus grandezas cual juglar,
Extremadura, de mí te has hecho dueña.

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Una semana no es suficiente
para hacerte la visita que mereces,
y de vuelta a mi vida y mis raíces,
hasta mi regreso, te llevaré en la mente.

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Fontana

viernes, 19 de septiembre de 2008

Cuatro tramos, son la vida


¡Qué niñez más tibia,
qué juventud tan ardiente,
qué madurez tan insolente,
qué vejez más nimia!

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Entre juegos e inconsciencias
pasa la infancia, radiante,
sin pensar que en adelante
seremos carne de conveniencias.

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Entramos en la mocedad,
arrogantes y rebeldes,
y a medida que te yergues
crece la adversidad.

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Pasamos a la granazón
con pesadas cargas infinitas,
nos volvemos sibaritas
y nos come la ambición.

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Llegamos a la vejez,
a la boca del cañón,
y a falta de la última explosión,
la vida se vuelve desnudez,

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indefensión, testarudez,
torpeza, abnegación,
somos de la vida una evocación,
cansados miramos del túnel su estrechez.

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¡Ay, qué vida esta,
que pasando te agotas,
que cuando tienes las botas rotas
es hora de dormir la infinita siesta!

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Fontana

miércoles, 17 de septiembre de 2008

... Y tu mirada me siguió


Yo iba paseando una noche al fresco
y doblando una esquina te encontré,
-¡buenas noches!- me dijiste,
-¡buenas noches tenga usted!-
Tus pasos me siguieron...,
¡tú sabrás por qué!
El eco de la calle me hablaba
lo que ahora te diré:
Sígueme en tu camino, pensaba en mi interior,
que tus pasos guíen los míos,
que tu fuente me dé de beber,
porque somos dos navíos
sin grumete ni timonel.
¿Qué pensaste cuando la noche y la calle,
cuando el doblez de la esquina nos sorprendió?
He aquí el detalle,
sólo sé lo que pensé yo...,
que yo te quise desde aquel instante,
desde aquel encuentro sin intención,
en el que yo iba delante
y tu mirada mi siguió.

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Fontana

Álbum


Cerraré mi álbum de recuerdos,
arrancaré las hojas de amor deshechas,
bajo llave pondré los requiebros,
borraré con desprecio lugares y fechas.

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Recortaré con tristeza tu rostro
de aquellas fotografías nuestras
mientras de rodillas me postro
recordando horas siniestras.

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El amor que nos tuvimos, lo ahogaré
entre las tapas y las hojas amarillentas,
y en una humeante taza de café,
en su poso, buscaré el olvido a tientas.

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Cierro este doloroso capítulo de mi vida
que tanto y tanto me costó escribir
para enfrentarme a la próxima embestida
del tiempo y de la vida, su devenir.

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Fontana

lunes, 15 de septiembre de 2008

Carta a un poeta


A ti que inundas mis sentidos,
que vives en tus cuartetas,
que das ritmo a mis latidos;
gracias por escribir, poeta.

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A ti que llenas de alegría
corazones que de amor están a dieta
y viven tras la lúgubre celosía;
gracias por escribir, poeta.

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A ti que llevas letras en tus venas,
de dulces palabras llenas tu paleta
para pintar en versos azucenas;
gracias por escribir, poeta.

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A ti que a cada verso pones un aroma,
cada estrofa es una flor coqueta
que abre sus pétalos cual alas de paloma.
Gracias por existir, poeta.

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Fontana

domingo, 14 de septiembre de 2008

¡Qué espera, qué soledad la del que busca!


¡Qué triste espera quien espera sin esperanza,
ve pasar la vida y recostando la cabeza
ve en el fondo de su alma la esperanza dolorida,
qué sinvivir es vivir esa vida
hurgando entre la maleza
y ver que la vida y la espera se abalanza!

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¡Qué soledad la del que busca
teniendo por meta la añoranza
y a cada paso se ve barrida
haciendo sangrar la herida
sin ver del viento la bonanza
sin una vela, ni un timón que la conduzca!

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Fontana

viernes, 12 de septiembre de 2008

Lo quiero, todavía


Si algún día, por la calle yo te viera,
mis ojos, con gran penuria y tristeza
querrían mirar hacia la otra acera
aunque el corazón no obedeciera a la cabeza.

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Si algún día llamaras a mi puerta por sorpresa,
mis manos se alejarían de esa puerta,
aunque tengo la certeza
que dejaría una ventana abierta.

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Si algún día viera que me faltaba la vida,
cerrando los ojos pensaría:
Me voy, es la hora de mi partida
y aun en mi lecho de muerte, lo quiero todavía.

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Fontana

jueves, 11 de septiembre de 2008

Llueve en mi alma


Llueve en mi corazón, y en la distancia
sé que esas gotas te salpican,
y al caer, en tus recuerdos repican
aquellos días, aquella fragancia.

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Esta lluvia amarga y rancia
que errores purifica,
que con denuedo mi amor duplica
me devuelve la tolerancia.

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Calada estoy de ti, me llueves en abundancia
y..., eso me mortifica,
tus ojos clavan y abanican
esta caja, que es mi corazón, de resonancia.

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Jamás podré liberarme de esta lluvia y este ansia,
en mi alma, gota a gota calcifican,
y lejos de consolarme, me crucifican
dando pago a mi inconstancia.

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Fontana

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Abraza mi alma, poeta...


Abraza mi alma, poeta,
regálame unos versos,
cierra con rimas esta grieta
y besa mis labios tersos.

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Saca esa musa que llevo dentro,
descríbeme con frases barrocas,
entra en mi templo
y acalla las malas bocas.

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Abraza mi alma, poeta,
inventa palabras hasta ahora
no escritas, ponlas en una cometa
y déjalas volar con la aurora.

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Perecer sin leerlas, no quiero,
es la poesía mi vida,
son los versos un perro fiero
que a dentelladas me tiene poseída.

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Fontana

martes, 9 de septiembre de 2008

Mis cuatro puntos cardinales


No necesito brújula para orientarme,
los cuatro puntos cardinales me llevan a ti,
me seducen de manera innegable,
eres el imán que actúa en mí.

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Hechizada tienes a La Luna cuando sale,
su luz se posa en ti,
espera a que la noche acabe
y con pena te entrega a mí.

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No necesito mirar el confín para encontrarte,
el rumor del mar me lleva a ti,
el horizonte se despoja de su traje
e imponente apareces ante mí.

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Soberbio el sol se enoja cuando amanece,
no sabe por dónde salir,
los puntos cardinales enloquecen,
son tuyos, y los haces confluir.

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Fontana

domingo, 7 de septiembre de 2008

... Para la próxima estación


Un mes más, y tú, mi ansiado bien nunca llegas,
mueren treinta días de oscuras tinieblas,
minutos y horas vividos a ciegas,
devuélveme la luz, y di que me pueblas.

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El verano concluye sin sorpresas,
el otoño, con sus típicos nubarrones
dará esperanza y vida a las pavesas
que todavía quedan en nuestros corazones.

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El viento arrastrará las hojas muertas
y con él se irán los malos augurios
dejando ilusión a nuestras puertas,
el otoño, de buena siembra es preludio.

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Te espero para la próxima estación,
si vuelves, trae contigo aquella brasa
que un día encendió nuestra pasión,
cuando llegues, no llames... ¡Estarás en casa!

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Fontana