lunes, 10 de noviembre de 2008

No le tengo miedo


En camposanto tengo yo una quinta,
una parcelita orientada al mediodía
de la que no he tomado posesión todavía,
y sobre ella, nunca había derramado tinta.

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Siete palmos de ancho por siete codos
a lo largo me esperan a la solana,
quién sabe si seré su dueña siendo anciana
o, antes y con antes me ahogaré en sus lodos.

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El frío mármol siento que a veces me llama
buscando tersura en frescas rosas,
sobre la losa, se posan cientos de mariposas
queriéndome hacer una colorida cama.

22

A la ciega tierra, no le tengo miedo,
La Luna cada noche seguirá alumbrando
las cuatro esquinas de mi descanso
y el sol cada día saldrá de nuevo.

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Fontana