viernes, 17 de octubre de 2008

Quería pensar que me oías


Una noche, cuando al raso, más frío hacía,
quise salir a pronunciar en voz alta tu nombre,
grité y grité, deseaba pensar que me oías,
mientras la oscura noche, con su manto me ahogaba
y cuando el viento retornaba, me hacía guardar silencio,
¡calla...!, me decía, mientras su suave brisa me consolaba,
yo le haré sentir tu voz gastada, con apremio
llegaré, y como si de un arpegio se tratara,
lo rondaré, hasta que sepa de ti tu amor bohemio.
Pero cada noche, cuando el frío es más gélido,
grito y grito hasta quebrarme la voz,
hasta que mis ojos naufragan
buscando los remos de tu amor.

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Fontana